Adiós.
No es novedad que ya todos hemos regresado a nuestras escuelas, a aburrirnos y poner cara de que tenemos muerte cerebral durante ocho horas. O más. O menos. Si no estudian pues esto no aplica para ustedes. Felicidades. O no.
Yo que voy a mi escuela a ver que me deja copiar el de junto siento que los días duran 18 horas, cada clase parecen ser tres días. Qué ganas de mandar al diablo todo, pero ñeh, no lo hago porque me da miedo. Ya me chuté dos años estudiando cosas que me interesan un carajo. Seis mesecitos (según) más y ya me voy a la verga de ahí.
‘ora sí: LA UNIVERSIDAD. Miedo. Siempre he querido estudiar Periodismo, pero mientras crecía llegaron más opciones: Diseño gráfico, Relaciones Internacionales, Química y un pequeño etcétera. Pero al final me di cuenta que para algunas de esas especialidades soy tan buena como un perro ciego y sin ocho patas. Llámenme idiota, lo soy.
Hace poco me encontré en el mess a una de mis mejores amigas, nos dijimos qué escuelas escogimos y bueno, no coincidimos. Ella C.U y Acatlán y yo Aragón. Caray. Me sentí tristona porque se suponía que iríamos a la misma y yo la cagué poniendo la que no. Creí que me diría que ya ni modo, que ojalá y nos veamos seguido, pero no. Me cagó brutalmente diciéndome que esa FES está de la verga, que está bien feíto por allá, que cómo le voy a hacer, que si me quedo en la tarde cómo me voy a regresar, que piense en mi mamá, que qué idiota soy. Básicamente.
Ni pedo.
Pero sí me dolió. Me quedé quince minutos viendo fijamente todo lo que escribió y una o dos o tres o cuatro o cinco lágrimas rodaron por mis mejillas. Es que sí, qué pendeja yo.
Tengo más planes, éste sólo es el A, tengo un plan Z maravilloso (es maravillo es una realidad alterna que no existe) pero creo que ahora será el plan B. Si no logro nada bueno y me pierdo el primer día de clases (suponiendo que me quedé en esa escuela) el plan B entrará en acción.
Tal vez mañana me encuentre a alguno de ustedes y le diga:
¿Encontró todo lo que buscaba?

